Las empresas que gestionan correctamente sus residuos reducen sus costes de tratamiento

En los últimos años la preocupación medioambiental ha hecho mella en la conciencia de las empresas y el tratamiento de los residuos se ha convertido en una de sus prioridades. A pesar de intentar reducir su cantidad, las empresas siguen generando diferentes tipos de residuos cuya gestión supone un gasto, cuando podrían llegar a ser un ingreso. “Las principales fuentes de ahorro se obtienen tras la minimización y segregación en origen, un cambio de tratamiento de los desechos, una adecuación de proveedores, una optimización en la logística y la negociación de precios”, afirma Mª José Balaguer, especialista en Gestión de Residuos de Expense Reduction Analysts. 

Tal y como puso de relieve un estudio de Expense Reduction Analysts basado en el análisis de más de 50 empresas de España, Alemania, Bélgica, Dinamarca y Francia, el 94% de las empresas que realizan una buena gestión en el tratamiento de los residuos y apuestan por la sostenibilidad medioambiental consigue ahorrar costes y reducir los gastos de gestión. Además, un 6% de ellas logra revertir el coste para convertirlo en un ingreso a través de la valorización. 

El principal punto sobre el que actúan las empresas es en la minimización en origen, es decir, reducir la cantidad de residuos generados durante la fabricación para aprovechar la materia prima de forma más eficiente. 

La legislación vigente obliga a las buenas prácticas de las empresas, prioriza aquellos métodos con menor impacto medioambiental y penaliza la eliminación de residuos, que supone un coste cada vez mayor a la empresa. En este sentido, una vez generado el residuo, la reutilización es el proceso más sostenible, ya que permite un posterior uso sin transformarlo. Las apuestas crecientes son el reciclaje y la valorización, un procedimiento que da una segunda oportunidad a los residuos para ser utilizados en sustitución de otros materiales. Estos tratamientos generan en muchas ocasiones un ingreso extra para la compañía. 

Las empresas industriales son las que, a priori, pueden lograr un mayor ahorro y un mejor aprovechamiento, ya que tienen un sobrecoste importante a la hora de gestionar sus desechos. Balaguer destaca que para lograr una buena optimización de costes “es recomendable que las empresas cuenten con un responsable de medioambiente que fomente la segregación de residuos de forma eficiente y apueste por la sostenibilidad buscando alternativas de tratamiento”. Sin embargo, es aconsejable contar con agentes externos, como los consultores, que tienen un contacto directo con un mercado cambiante para hacer controles periódicos y diseñar un proyecto de mejora. “Lo que para una empresa es un residuo, para otra puede ser su materia prima”, añade Balaguer. En este sentido, tras estudiar la gestión interna y externa de los residuos en las empresas, estos agentes contribuyen a la economía circular y encuentran fuentes de ahorro ocultas en la propia actividad de la compañía con las que consiguen más recursos financieros para desarrollar proyectos de expansión.

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